Después del ENARM...descansar para continuar

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10332073 sHace unas semanas presentaste el ENARM, experiencia de cierre de un tiempo de preparación que implicó esfuerzo, estrés, fatiga, prisas, renuncias, etc., así como también una gama de emociones. Te has desgastado y es muy probable que alguna de tus áreas constitutivas- física, psíquica, social, espiritual- siga todavía más activa de lo acostumbrado, sobre todo con la próxima publicación de resultados. La vida nos enseña que junto al dinamismo que le es propio también es necesario un tiempo de reposo o “sosiego” para que los diferentes procesos funcionen adecuadamente y se logre un desarrollo sano. Nosotros como seres vivos no podemos excluirnos de ese ordenamiento natural. Ser médico no implica entrar en un estado de excepción. Es ineludible que como médico cumplas con la satisfacción de necesidades vitales como dormir, comer y descansar.

A propósito del descanso, es muy importante que lo tomes en serio. Te quedes o no en la residencia, ello implica seguir tomando decisiones y si quieres hacer esto de la mejor manera hay que estar sereno(a) para tener claridad, objetividad, certeza y convicción con la decisión que se va a tomar. El descanso favorece la serenidad,

En general no contamos con una cultura sobre el descanso auténtico. A esta carencia del entorno social se suman la mentalidad y las experiencias que se viven a lo largo de la formación médica.

Regularmente el cansancio es una manifestación de la necesidad vital de descanso que requiere ser satisfecha. Poder satisfacer dicha necesidad demanda sensibilidad a ello, darse cuenta de la “petición” que hace el organismo. ¿Detectas tu cansancio? ¿Evitas contactarlo? ¿Has descansado auténticamente?

Existe una gran deformación sobre lo que es el descanso. La Real Academia Española señala, entre las acepciones de “descansar”, lo siguiente: “cesar en el trabajo, reparar las fuerzas con la quietud”; y otra: “reposar”. Por tanto, descansar no es dejar una actividad para pasar a otra aunque pueda ser placentera como viajar. Descansar es un tiempo y espacio para estar en sosiego y en silencio y lograr así la recuperación física e interior junto con el encuentro consigo mismo(a). En este encuentro, sin hacer juicio alguno, hay una aceptación de lo que se ha vivido y del estado emocional que se experimenta en ese momento.

Una vez que se ha descansado se puede regresar al mundo cotidiano auténticamente renovados para tomar decisiones acertadas y abordar las actividades habituales con entusiasmo entregando lo mejor de uno mismo(a).

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