En el ENARM: NO hay sorpresas en el resultado

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Como seguramente ya lo sabes, una vez que concluyas tu ENARM, a la salida podrás conocer el puntaje que obtuviste. No hay duda que será un momento de cierta inquietud pero no de sorpresa. Hablar de una sorpresa es remitirnos a una experiencia en la que algo o alguien nos toman desprevenidos, no preparados. Para la Real Academia Española lo raro, lo incomprensible o lo imprevisto es lo que puede maravillarnos o conmovernos y por tanto sorprendernos. Cuentas con información suficiente acerca del ENARM: existe una convocatoria (en ella se señalan requisitos, documentos, costo, fechas, procedimientos), el número de sustentantes es alto, la cantidad de plazas disponibles para las especialidades es baja en relación a la demanda, es necesario la prepararse para afrontar la exigencia académica del examen, etc. Si te has estado preparando con tiempo suficiente, de forma adecuada y con auténtico compromiso, tu resultado en el ENARM  no será una sorpresa.

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Prepararse de manera conveniente incluye al menos:

> Ser perseverante en lo que es necesario e importante y dejar de repetir aquello que no te ha llevado a los resultados que quieres.

> Ser resistente frente a lo que debes evitar por las consecuencias desfavorables que te puede acarrear en relación a tu ingreso a la residencia.

> Tener la certeza que cuentas con los talentos y las habilidades necesarias para continuar con estudios de especialización.

> Estar totalmente convencido(a) que las acciones y renuncias en este periodo de preparación deben ser así por lo valioso de la meta que quieres alcanzar.

> Autoanálisis honesto y crítico para cambiar hábitos que te han mantenido en la repetición de acciones ineficaces.

> Fortalecer la autodisciplina, para fortalecer tus creencias, tomar decisiones firmes y pasar a acciones concretas, sin perder de vista la especialidad como logro. Esta disciplina también va a limitar tus simples deseos, tentaciones y distracciones.

> Mantener tu autoestima alta, es decir, no perder nunca de vista tu valor y aprecio indiscutible como persona, confiar en tu capacidad real para afrontar los retos básicos que te plantea la vida y evitar compararte con los demás.

> Evitar pensamientos y acciones mágicas y/o fatalistas en relación a tu preparación para el examen, acerca del ENARM y de la residencia. Lo conveniente es que tengas referentes objetivos y asumas tu responsabilidad.

> No rodearse de personas o colegas negativas, depresivas, de bajo rendimiento académico, "ladrones" emocionales, etc. Igualmente no propiciar o alejarse de situaciones emocionales desgastantes. Distingue y prioriza lo académico de lo afectivo por lo menos hasta presentar el ENARM.

> Descubrir el sentido en lo que haces y de aquello a lo que renuncias para conservar el rumbo y la claridad del destino al que quieres llegar.

Si en tu preparación dejas fuera no sólo aspectos fundamentales de orden académico sino también de orden personal, es muy probable que sí recibas una sorpresa. En general, el éxito o el fracaso lo preparas con las decisiones que tomas cada día

 

 

 

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